Al igual que el fenómeno de la aparición de uno solo de los calcetines después de cada lavado indica que en algún momento de la evolución biológica nos desaparecerá un pie, las tan temidas cadenas de post —el horror, el horror— aparecen en nuestra vida virtual cual pececillos de plata, anticipando una realidad muy poco emocionante: Internet es un bucle. Un bucle que a veces comienza con un señor de gafas barcelonés escribiendo un blog en anorak. Un blog que gusta mucho a los lectores que escriben en camiseta. Los de camiseta resulta que adoran a los de camisa. Y los de camisa no se resisten a nadie en anorak. Pam, un bucle, ya está, se enciende la chispa y ya está: salto base dentro del sistema, de cabeza en el diagrama Ponzi de las cadenas de posts, los Blog Hop Projects o los Liebster Awards. El horror. Los rayos de sol recortados en la persiana. El horror.

Así que esta vez no voy a colaborar. No voy a colaborar y sí voy a colaborar. No voy a sumar a más amigos a la pata floja de las cadenas de posts, pero sí voy a aguantar cierta dosis de horror. Tiraré del hilillo de la información, pero sin muchas ganas. Calculando si la gente sigue dormida. Esperando que sí.

En respuesta al proyecto titulado: «Solo para intimos, siempre para interesados, sustancial pero intrascendente», propuesto por Francesc Bon en su blog el 30 de junio de 2014. Correspondo.

 

Información

Sí, cuento con hija. No, carezco de señora. En su lugar dispongo de compañera. O cómplice.

Respuestas a preguntas

Una de las últimas frases que has escrito que te parezca brillante. Y, si puedes, el contexto en que la has escrito. Y si va a ser todo un párrafo, nos lo tragamos igualmente. Qué egos estos que escriben, caray.

—«A partir de ese momento, el abuelo demostró su firme voluntad de librarse de cualquier abuelo anterior. Podría decirse. También podría decirse que estableció la realización metódica de un procedimiento infalible. Sería correcto.»

¿Por qué leerte a ti y no a cualquier otro?

—¿Por qué leer?

¿Por qué escribes lo que escribes?

—¿Por qué preguntas lo que preguntas?

El proceso en el que escribes. Por favor. Sin los detalles escabrosos.

—Escribir es muy difícil, suelo aplicarme más en pensar. Primero me siento en una silla, después me clavo de cuernos, y al final pienso. Luego escribo.

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7 julio, 2014

Comentarios

Ahora que hablas del círculo y compruebo perplejo la clausura del mismo, a falta de Jenn (releches), declaro mi preferencia por la parte de dentro del círculo, sin menospreciar por ello a la parte de fuera.

Pues sabrá usted, amigo Alex, que hay un procedimiento algebraico, llamado “inversión”, que hace corresponder a cada punto de un círculo otro punto del exterior de ese círculo, situado sobre la semirrecta con origen en el centro del círculo que contiene al punto interior (Unica excepción: el mismísimo centro, que no tiene correspondiente, o que lo tiene en el punto impropio, o sea: el infinito). Su preferencia por los puntos interiores del círculo (en desmedro de la parte de fuera) resulta ser, por lo tanto, irreversiblemente reversible, circunstancia que no sólo puede resultar sumamente útil, llegado el caso, sino que conlleva además complejas y profundas implicancias, acerca de las cuales podría hablarle horas y horas, de no ser porque carezco de la más mínima idea sobre ellas.

Estimado señor. Señor Aragona, aclaro, don Horacio. De ninguna manera voy a permitir que un amigo mío de este mundillo pierda por un momento el sorpaso. Así que permítame explicarle brevemente cómo, en castellano, la gran mayoría de los textos de matemática definen al círculo como una superficie plana limitada por una circunferencia, aunque en lenguaje coloquial, a veces, se utilice la palabra círculo como sinónimo de circunferencia. En inglés, la palabra «circle» expresa el concepto de circunferencia (curva cerrada plana equidistante del centro), mientras que «circumference» significa perímetro del círculo (la longitud de la circunferencia). En cambio, «disk» se asocia al concepto de círculo (superficie plana limitada por una circunferencia), dejando otra vez para la palabra «circle» el significado de encerrar algo en un círculo.
Espero que la mera información se transforme en traspaso de conocimientos, y que el traspaso conlleve además complejas y profundas implicancias, acerca de las cuales pueda usted hablarme las horas que desee.

Muchas gracias por comentar, en todo caso. Me hace muy feliz.

Jamás me propuse, válgame dios, arrebatarle sorpaso alguno a ningún amigo suyo (y acaso común, que los amigos de mis amigos son mis amigos),
para nada, ni soñando, en absoluto, ni remotamente, en modo alguno, en lo más mínimo, en ningún caso, ni por casualidad, de ninguna manera, bajo ningún concepto. Es más: no.

Disipada toda duda acerca de círculos, circunferencias, redondeles y expresiones idiomáticas diversas , sólo intenté aludir a esa correspondencia sorprendentemente biunívoca entre cada punto interior de un círculo, y cada uno de los puntos exteriores al mismo, que parecen –engañosamente- ser muchos más.
Se cuenta una trágica historia –de cuya veracidad no puedo dar fe- sobre unos cazadores de leones que, en una selva, tuvieron la idea de construir una jaula perfectamente circular, para luego practicar sobre ella una inversión. De tal suerte, no uno sino TODOS los leones de la selva irían a parar a la jaula. Eso sucedió, en efecto. Desafortunadamente, los cazadores omitieron el paso fundamental de entrar a la jaula antes de la inversión, para poder así terminar fuera de ella luego de la misma; cuando todos quedaron dentro, los leones los devoraron sin contemplaciones. El álgebra puede salvar tu vida, si la usas adecuadamente.

Quizá mi destino NO sea el de tener un blog, sino el de molestar en blogs ajenos.

En tal sentido, soy yo, paradojalmente, quien le da la bienvenida, amigo Álex.

Yo no iba a decir nada, pero me increpaste con ese “comenta si te atreves” y como no corro tantos riesgos en la vida real, pues aquí estoy, atreviéndome a comentar en el mundo virtual. Menudos cojones tengo.

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